Este Nuevo Itinerario Poético de Écija que te proponemos, amigo lector, une, por medio de las voces de los poetas, Literatura, Arte e Historia como fuente de conocimiento y disfrute de nuestra ciudad.
El Parque San Pablo sigue inspirando a los poetas actuales. Compartimos con vosotros este poema de Natividad Escoda. Foto: José Baena Naranjo
PARQUE SAN PABLO
Se levanta la bruma en el Genil, parpadea la brisa entre sus aguas, el cañaveral se mece, cimbrea y con un guiño se contonea.
Tras el malecón ingrávido, el tiempo fluye, en la arboleda reposa el aire. Aroma de azahar y jazmín, fuentes de piedra. A pleno sol, el parque enfebrece, borbotea.
Camina el día entre eucaliptos palmeras y campanillas malva. Memoria del lugar, nostalgia de antaño por el sendero de arena, ladrillo y barro.
Flota en el aire risas y cantos. Corren los niños tras las palomas, abriendo vuelos, despertando sueños. Entre mil juegos pasa la tarde.
Caen las sombras en el vergel, anochece sobre el río. Luz tardía sobre el agua: brillo carmesí, pátina dorada.
Descansan los bancos en silencio y el ciprés cara al cielo, brinda la espera de ser robada su atezada mirada.
Natividad Escoda
Hoy nos ha llegado este maravilloso poema de Marcelino Fernández Piñón dedicado al río Genil, que os ilustramos con un cuadro del mismo autor.
La elegancia se hizo torre a la vera de la iglesia de San Gil; en la plata de sus ondas el Genil con trazos de campo y cielo bordó tu imagen naranja. Palmera esbelta y sutil tenue flecha que bebes blancos y azul del infinito sedienta. Estructura de leves masas prismáticas más ligeras a medida que del suelo te levantas, hasta que al fin sin materia impalpable, transparente, hacia Dios con más ímpetu te lanzas. El folklore de moriscas yeserías, ladrillos anaranjados amasados con fervor y agua bendita de tu río, transformados ante tu Cristo inefable en vertical oración; tras de ti sube hasta el cielo en verde de tus campanas su canción.
Tomás Beviá Aranda
Cristo de la Salud, de José Luis Jiménez Sánchez-Malo.
AL CRISTO DE SAN GIL (“LA SALUD”)
En el Alto Picadero al llegar Semana Santa, estando en su estrecha plaza se está más cerca del Cielo.
Por las puertas de San Gil aparece el Cristo bueno que, clavado en el madero, se refleja en el Genil; y yo, que lo veo venir entre cientos de “rebotos”, admiro en su bello rostro esa forma de morir.
Ocupando las esquinas, los ecijanos se aprietan; uno canta una saeta y ni la brisa respira.
En el balcón, las macetas parece que hasta se asoman; y en su vuelo, la paloma se encarama en la veleta.
Cristo viene coronado por un tormento de espinas y la gente se le arrima con los ojos espantados.
Más la espina del tormento en esa frente divina, se convierte en flor bendita, por ser suyo el sufrimiento.
Con Él sufre el nazareno que, debajo del capillo, sueña duelos de chiquillos vestidos de terciopelo; y debajo, el costalero, que ¡cómo mece a la Virgen cuando llega a Caballeros!.
Y en este terrible duelo (duelo grande y duelo amargo), desde los Balcones Largos quieren sumarse al cortejo, con las piedras de la calle, el dolor de cada sueño: desde el pequeño detalle de un rebate o un zaguán, a la torre de San Juan, filigrana de azulejos.
Luz de luces, luces, luces... hileras largas de luz que alumbran a la Salud en la sombra de las cruces.
Yo voy a sus pies rezando mirándolo a contraluz; y Él, desde su inmensa Cruz, viene a morir perdonando.
Écija sabe querer con la pasión desbordada y su Alma está entregada, en este hondo sentir, al Cristo que está en San Gil, por Amor, en el madero; que estando clavado allí el Cristo más milagrero, Él nos muestra ese Sendero de su Santa Voluntad, y después, en su Piedad, siempre atiende nuestro ruego.
Écija lo quiso así: a la orilla del Genil, cuando pasa por mi Pueblo, es el Cristo en la Salud, el Faro que da la Luz desde el Alto Picadero.
Francisco J. Fernández-Pro Ledesma
S. Gil, de José Luis Jiménez Sánchez-Malo
LA TORRE Y EL RÍO
Torre de San Gil graciosa, la mejor de tus hermanas, la más esbelta y bonita de las torres ecijanas.
Cuando elevas hasta el cielo, tu bendita cruz de plata, tus campanillas de bronce, entonan una plegaria.
Campanas maravillosas de ronco y alegre son, que desde siglos remotos, tocáis a Gloria y a Dios.
Cuando aparece la luna detrás de tus balconajes viene vestida de fuego “pa” rendirte vasallaje.
¡Cómo sonríe la torre al verse tan codiciada, por la lunita lunera, que de ella está enamorada!
Cuando se mira tan guapa, nuestra torre de San Gil, se mira la coquetona, en las aguas del Genil.
Mayestática figura que rompe el celaje azul, eterna y fiel centinela del Cristo de la salud.
Son numerosos los autores que dedican poemas al Cristo de la Yedra y a la Iglesia de Santa Ana. Comenzamos con Pedro Abaurre (Pablo Anzur), fallecido el pasado día 9 de Abril de 2010.
Pedro Abaurre, nacido en Puente Genil, nos deja versos de comunión, de inspiración y de amor por Écija, ciudad a la que supo elevar como categoría literaria, con un perseverante afán de perfección creadora.
Deja en sus poemarios “Cruz de luz astigitana” (1991),”Amanecer nazareno. Entre torres y espadañas” ( 1992), “Valle Celestial. Cien décimas a la Virgen del Valle con motivo de su coronación” ( 1999)… todo un “caleidoscopio pasional”. Con ellos pregonó su Semana Santa, sus Hermandades, los más representativos elementos de su geografía urbana ... y con los que trazó acaso uno de los mejores itinerarios poéticos de Écija. Su estilo literario, directo y claro, se caracteriza por su expresión sencilla, “natural”, cercana siempre al sentir del pueblo.
Autor: José Luis Jiménez Sánchez-Malo.
YEDRA Y CRUZ, CRISTO Y CARIDAD
II
A tu sol y su brillar,
en el yunque de un lucero
quien lo pudiera forjar,
para hacerlo costalero
de la Yedra al expirar.
En Santa Ana penitente,
cuando acaricia la piedra
el Genil y su corriente,
besa la brisa la Yedra
de la Cruz que mira al Puente.
Fiel astigitana,
cuando su agua corre
más santa y cristiana,
hay Yedra en la torre
que tiene Santa Ana.
Pablo Anzur: Amanecer Nazareno entre Torres y Espadañas, Écija, 1992:58.
LLEVA QUIEN DEJA Y VIVE EL QUE HA VIVIDO.Os mostramos este enlace a un video en la voz de Pedro Abaurre con el poema "Cristo de la Yedra y Virgen de la Caridad".